Desde hace pocos años se presentaron dos pizzeros en la Alcaldía a pedir puestos de ubicación y establecer sus sitios de trabajo. Los pizzeros: Renato, por la pizzería "El Trigal" y Salvatore por la pizzería "La Espiga". Se encontraron en el mismo momento para la realización de trámites legales para el funcionamiento de dichas empresas. Como era lógico de esperar, ambos están deseosos de la mejor ubicación. Después de las palabras entre Renato y Salvatore, notándose la diferencia entre dos puestos disponibles, los encargados de la Alcaldía dan la mejor ubicación para "La Espiga" de Salvatore por algo de astucia y viveza de éste, como algo más que dio fuera de los pasos a seguir, cosa que al darse cuenta Renato de la situación, comienza a sentir adversidad con Salvatore de la pizzería "La Espiga", quedando la situación entre los dos empresarios.
El tiempo transcurre presentándose un reencuentro en la ciudad, donde la Alcaldía por considerar a esas dos empresas capaces de organizar y ejecutar esa actividad festiva, llama a los dos empresarios para la organización festiva del Reencuentro de la ciudad, ignorando el choque existente entre ambos empresarios.
Los dos pizzeros coordinaron todo: lo de las bebidas en sus quioscos, lo de las comidas, los escenarios para los músicos y cantantes, la pista de baile y la decoración en general. Dos días antes los carros con música recorren las calles anunciando la fecha del Reencuentro, y la gente muy animada hace sus comentarios favorables a ese esperado día para recibir a familiares y amigos ausentes fuera del pueblo.
Llega el día del Reencuentro. Los animadores con mucha música no paran de llamar al encuentro para familiares y amigos con su pueblo.
La música suena desde las primeras horas, animándose los que van llegando. Los asistentes muy animados, también al sonido de las cornetas de los carros en caravana, ocasionan ganas de bailar a la gente manifestando sus entusiasmos, sus alegrías. La música sonando, el cantor cantando y el animador animando. Así se anuncian las dos pizzerías organizadoras del evento festivo: Las Pizzerías "El Trigal" y "La Espiga", de los empresarios Renato y Salvatore, respectivamente, pero de manera notable la pizzería "La Espiga" es mayormente nombrada, hecho que fue notando Renato de la pizzería "El Trigal", lo cual iba aumentando la discordia entre los dos organizadores del evento festivo.
Las ventas por todos los lados iban muy bien, hasta las empanadas, ni se diga de la morcilla y del chorizo carupanero, jugos y demás. Los bailes estaban apretados. Los integrantes de los grupos musicales bailaban al toque de sus instrumentos.
Como todo andaba muy bien en las ventas, las pizzerías estaban abarrotadas y no daban abasto, para lo cual Salvatore en sus actos de viveza, a través de una tercera persona, logra que el mejor pizzero de la ciudad, quien trabajaba con Renato en "El Trigal", se vaya a trabajar con él, quien metiendo manos en los bolsillos decide dejar a su antiguo jefe en acto de traición. Al no encontrar Renato a su pizzero favorito, indagó lo ocurrido, y al enterarse, su mente se vuelve un remolino de ideas sin tomar en cuenta que inician el día último de las festividades, bajo un día lleno de sol, pero con una corriente de aire fresco y un cielo azul con pocas nubes blancas desplazándose lentamente hacia el oeste, cosa que podía verse en los parabrisas de los carros estacionados adecuadamente, llegados de otros lugares y de la misma ciudad.
Notándose la dificultosa atención en "El Trigal", muchos clientes se trasladaban a "La Espiga", creando desequilibrio en las ganancias de Renato, aumentando la ira en éste, que de manera arbitraria, por la furia que iba en aumento contra Salvatore de la pizzería "La Espiga", arrebató el micrófono al animador para descargar su ira contra Salvatore. Pudo decir, a lo macho, la mayor descarga verbal contra Salvatore, su paisano, quien considerándose ofendido y humillado públicamente, salió a hacer sus reclamos contra Renato por lo que consideraba ser injuriado, y contra el animador que no encontró manera de quitarle el micrófono arrebatado por Renato, creando todo ese escándalo en el reencuentro que iba de maravillas.
El animador azorado, preocupado y temeroso se defendió excusándose de lo sucedido, cuando él no prestó el micrófono para tal fin, sino que le fue arrebatado sin pensar en que eso pudiera causar, y que no pudo sacarlo de las manos violentas del empresario pizzero, Renato. Se presentaron los encargados del orden logrando tomar el micrófono y calmar con dificultad a Renato en el encontronazo verbal contra Salvatore. El animador, después de dar sus declaraciones en el mismo sitio, fue apoyado por los músicos y cantantes como por muchos de los festejados y otros asistentes.
Salvatore y Renato fueron entrevistados en sus propios locales y a ambos juntos en una estación policial cercana para aclarar el porqué de los hechos entre ambos y con orden de presentarse en el Ministerio Público por el escándalo a la ciudadanía. El bonche continuó hasta las doce de la noche del día final del Reencuentro.
