En las afueras del edificio de la Lotería de Oriente, donde se realizaba la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) en su capítulo Monagas, ubicaron un espacio donde la fantasía podía cobrar vida, donde las palabras se convierten en juegos y donde los más pequeños son los verdaderos protagonistas. Ese espacio era el pabellón infantil, y allí, en medio de colores, una simpática payasita, risas y una expectación desbordante, se llevó a cabo la presentación de "Timoteo Campeón Olímpico", la más reciente aventura literaria de la escritora, poeta, cuentacuentos, narradora de historias para niños y actriz de teatro, Olidys Rodríguez.
La cita congregó a un nutrido grupo de niños y niñas que, acompañados de algunos adultos representantes, se dieron cita para conocer de cerca a este singular personaje. Timoteo, un sapo con sueños de gloria, llegó para demostrar que con perseverancia y entusiasmo todo es posible, y Olidys Rodríguez, fiel a su estilo inconfundible, se encargó de que la travesía fuera inolvidable.
La autora, quien es ampliamente reconocida por su carisma y su prodigiosa forma de narrar historias para niños, no estuvo sola en esta travesía. A su lado, frente al público, se encontraba su amiga y compañera de tablas, Rosalba Maestre, con quien ha compartido innumerables experiencias en el mundo del teatro. Juntas, tejieron una alianza que convirtió la lectura en una experiencia sensorial completa.
Rosalba, asumiendo el rol de segunda voz y cómplice perfecta, acompañó a Olidys durante la narración del cuento. Pero su colaboración fue mucho más allá: entre página y página, entonó canciones infantiles que arrancaron sonrisas y palmas del público. Los temas, hábilmente relacionados con las aventuras del sapo Timoteo y su camino hacia la gloria olímpica, sirvieron como puente musical que mantuvo viva la atención de los pequeños asistentes.
Y es que la conexión entre Olidys y su público es un espectáculo en sí mismo. Durante toda la narración, los niños presentes en el pabellón infantil permanecieron completamente concentrados, atrapados por la magia de su voz, la expresividad de sus gestos y la calidez de su trato. No hubo un solo parpadeo de distracción. Olidys, conocida por su dominio del arte de narrar, supo dosificar la emoción, los momentos de suspenso y las ocurrencias cómicas que hicieron de la lectura un verdadero viaje compartido.
Pero si algo caracteriza a esta narradora, es su capacidad para borrar la línea que separa al narrador del espectador. Lejos de quedarse quieta ante un público espectante, Olidys invitó a los niños a ser parte activa de la historia. Y ellos respondieron con la energía desbordante que solo la infancia puede ofrecer. Brincaron, saltaron, gritaron de emoción y hasta formaron un animado trencito que recorrió el espacio junto a Olidys y Rosalba, convirtiendo el pabellón infantil en una fiesta de movimiento, música y literatura.
La presentación de "Timoteo Campeón Olímpico" no solo fue un momento de esparcimiento, sino también una reivindicación del poder transformador de la literatura infantil. En un mundo cada vez más digital, ver a decenas de niños entregados a una historia narrada con voz humana, con canciones, con juegos y con la complicidad de dos artistas entregadas a su oficio, fue un recordatorio de que la lectura sigue siendo un puente hacia la imaginación y el encuentro colectivo.
Para completar, la obra fue bautizada entre los niños con caramelos de colores que terminaron siendo lanzados al público.
Al concluir la actividad, cuando las risas aún resonaban en el aire y los niños se despedían entre abrazos y comentarios sobre las hazañas de Timoteo, Olidys Rodríguez se tomó un momento para compartir con sus compañeros de la Asociación de Escritores Monaguenses (ASOESMO). Junto a ellos, posó para una fotografía grupal que quedará como testimonio de una jornada inolvidable. La imagen, más que un simple registro, es un símbolo del trabajo colectivo, de la hermandad entre creadores y del compromiso de mantener vivas las letras en la región.
Con "Timoteo Campeón Olímpico", Olidys Rodríguez suma un nuevo título a su ya fecunda trayectoria, pero, sobre todo, reafirma su lugar como una de las voces más queridas y respetadas de la literatura infantil regional y de Venezuela. Y si algo quedó claro esa tarde en el pabellón infantil de la Filven Monagas 2026, es que mientras existan narradoras como ella, la imaginación de los niños seguirá saltando, como Timoteo, hacia las nubes, buscando nuevos horizontes.











