La Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven) en su capítulo Monagas abrió sus puertas en una jornada que quedará grabada en la memoria de los asistentes. La cita, que convocó a lo más granado de las letras regionales, se desarrolló en el edificio de la Lotería de Oriente, un espacio que desde muy temprano se convirtió en el epicentro de la cultura en la entidad. A pesar de un retraso en el cronograma oficial, la celebración de la palabra no defraudó, demostrando una vez más que la literatura es un acto de fe y resistencia.
Desde las primeras horas de la mañana, bajo el enorme toldo desplegado en una de las calles adyacentes al edificio, comenzaron a congregarse personalidades del quehacer político regional junto a renombradas figuras de las letras locales. El ambiente, cargado de expectativa y camaradería, propició el reencuentro de poetas y escritores regionales, quienes no solo acudieron al acto protocolario, sino que hicieron de la espera un espacio para el diálogo, la tertulia y el fortalecimiento de los vínculos que unen a la comunidad literaria de Monagas.
Mientras en el exterior la conversación fluía, en la planta baja del edificio de la Lotería de Oriente se desplegaba un universo de páginas que aguardaba por los lectores. Un nutrido grupo de editoriales instaló sus stands, transformando el recinto en una vitrina vibrante para la creación nacional. Allí, entre novedades editoriales, clásicos reeditados y obras de autores venezolanos de diversos géneros, los asistentes pudieron recorrer un amplio catálogo que prometía satisfacer los gustos más exigentes. La venta de libros se convirtió así en un aliciente adicional para quienes acudieron con la intención de llevarse un pedazo de la casa editorial venezolana.
La inauguración oficial, pautada para las 9:00 de la mañana, finalmente se materializó pasadas las 11:00. Sin embargo, la masiva asistencia del público demostró que la paciencia es una virtud cuando se trata de celebrar la cultura. El acto central comenzó con las intervenciones de las autoridades, que aportaron solemnidad y contenido al evento.
Tomó la palabra en primer lugar la licenciada Fanny Villarroel, directora del gabinete de cultura del estado, quien saludó a los presentes y destacó la importancia de mantener vivas las ferias del libro como parte de la política cultural. Posteriormente, el turno fue para el gobernador del estado Monagas, Ernesto Luna, quien ha sido un constante colaborador y promotor de esta feria. Durante su discurso, quedó en evidencia lo que muchos en el público susurraban: sin su ayuda y colaboración incondicional, la realización de este evento no habría sido posible. Las palabras del mandatario regional no solo reflejaron el respaldo institucional, sino un compromiso personal con el fomento de la lectura y el apoyo a los creadores locales.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con el reconocimiento a la figura homenajeada de esta vigésima primera edición de la Filven. Se trata de la escritora Grisell Rivera, cuya trayectoria literaria y contribución a las letras venezolanas fueron exaltadas por los asistentes. El nombre de Rivera se suma así a la lista de ilustres personalidades que han sido honradas en esta feria, consolidando su legado como una voz imprescindible dentro de la narrativa y la poesía regional.
Tras las palabras y los merecidos reconocimientos, llegó el turno de la cultura en movimiento. El público pudo disfrutar de una serie de eventos culturales programados que matizaron la jornada. La sensibilidad se hizo presente con la lectura de poesía inédita a cargo de dos estudiantes de la Escuela de Poesía "Juan Calzadilla", quienes con sus versos demostraron que la tradición lírica de la entidad tiene un futuro prometedor y que las nuevas generaciones asumen con responsabilidad el relevo generacional. Más tarde, el folclor tomó el escenario con el tradicional baile de la guacamaya, ejecutado con maestría por un grupo de baile local, cuyos colores, ritmo y energía sacudieron el ambiente, fusionando la tradición oral con la expresión dancística y arrancando los aplausos de los presentes.
Una vez concluidos los actos protocolares y las presentaciones artísticas, se procedió al momento más esperado por los feriantes y el público en general: el corte de la cinta que bloqueaba el paso a las instalaciones. Con esta acción simbólica, las autoridades declararon formalmente abierta la Filven Monagas 2026. Acto seguido, el gobernador Ernesto Luna, acompañado de la directora de cultura Fanny Villarroel y demás invitados especiales, ingresó al edificio para realizar un recorrido y constatar de primera mano la organización interna del evento. Recorrieron los pasillos, saludaron a los expositores y verificaron la disposición de los stands, evidenciando el trabajo coordinado que hizo posible el montaje de esta importante vitrina literaria.
A pesar de la dilación inicial en el cronograma, el balance fue más que positivo. Todo estuvo excelente. La Filven Monagas 2026 no solo cumplió con su cometido de acercar el libro a la comunidad, sino que reafirmó su papel como el punto de encuentro indispensable para quienes creen que, en medio de la cotidianidad, la literatura sigue siendo el mejor vehículo para la memoria y el porvenir. Con figuras como Grisell Rivera en el sitial de honor, con el respaldo decidido del gobernador Ernesto Luna y con el entusiasmo de un pueblo que se vuelca a sus ferias, Monagas demuestra una vez más que sus letras están más vivas que nunca.








