En esta ocasión, el encuentro fue con la presentación de la obra "todas las ausencias tienen nombre", el más reciente poemario del poeta, mediador de lectura y operador cultural Jaime Ramos, un libro que llegó al mundo hecho con las manos, con la paciencia y con la certeza de que la poesía, como las aves, tiene las alas abiertas.
La presentación estuvo a cargo del también escritor Víctor Rojas, quien asumió el reto de introducir al público en la obra y la personalidad de un poeta que, a lo largo de los años, se ha convertido en una figura indispensable del panorama literario monaguense.
Víctor Rojas comenzó su intervención con un gesto que despertó las risas cómplices del público. Aseguró, con ese tono pícaro que lo caracteriza, que todo lo que dice de la obra de Jaime Ramos son "tonterías que escribió en el autobús". La afirmación, dicha en clave de complicidad entre amigos, sirvió para desarmar cualquier solemnidad excesiva y para recordar que la poesía también nace en los márgenes de la vida cotidiana, en los trayectos entre un lugar y otro, en los momentos robados a la rutina.
Pero lejos de quedarse en el chiste entre colegas, Rojas profundizó de manera profesional en el tipo de arte y la forma de escribir de Ramos. Analizó con precisión la voz poética que atraviesa todas las ausencias tienen nombre, destacando cómo el poeta logra construir un universo lírico donde lo personal y lo colectivo se entrelazan. Habló de la honestidad radical de sus versos, de esa manera de decir las cosas sin adornos innecesarios, pero con una profundidad que solo alcanzan quienes han vivido la palabra como una necesidad y no como un adorno.
Uno de los momentos más reveladores de la presentación llegó cuando Rojas explicó el porqué de la imagen del gato en la portada. El felino, presente en la obra de Ramos como símbolo recurrente, no es un elemento decorativo. Rojas desglosó cómo el gato representa para el poeta la capacidad de acechar la palabra, de saltar sobre ella en el momento preciso, de hacerla respirar desde adentro. Fue una lectura aguda que permitió al público adentrarse en las claves simbólicas del poemario.
Rojas también se tomó un momento para agradecer y destacar la ayuda que tuvieron para el diseño del libro, reconociendo el trabajo colectivo que hay detrás de toda obra publicada, especialmente cuando se trata de ediciones independientes donde cada detalle es cuidado con esmero.
Cuando llegó el turno de Jaime Ramos, lo hizo con la calma de quien sabe que la poesía no necesita estridencias para hacerse escuchar. Y entonces compartió con el público algo que muchos desconocían: todas las ausencias tienen nombre había sido elaborado de manera artesanal, porque los altos costes de producción que conlleva publicar en Venezuela no le permitieron otro camino.
Ramos explicó con paciencia y orgullo el modo como hizo la encuadernación, página por página, ejemplar por ejemplar. Habló de las manos que intervinieron en cada pliegue, en cada corte, en cada detalle que convierte un conjunto de hojas en un libro. Con la transparencia de quien no tiene nada que ocultar, contó cómo poco a poco ha logrado hacer 65 ejemplares, y que aún le faltan otros por hacer.
Fue un momento de revelación para el público asistente, que entendió entonces que el libro que se estaba presentando no era un producto del tipo industrial, sino una obra de arte única, resultado de un proceso lento, amoroso y profundamente comprometido con la palabra. En tiempos donde la inmediatez parece imponerse, la apuesta de Jaime Ramos por la edición artesanal es también una forma de resistencia, una manera de decir que la poesía merece un trato especial, que cada ejemplar es un objeto único que guarda entre sus páginas no solo versos, sino el tiempo y la dedicación de quien lo hizo posible.
Para entender la magnitud de todas las ausencias tienen nombre, es necesario detenerse en la voz que lo habita. Jaime Ramos, nacido en El Cumbre del Hueso, municipio Acosta, estado Monagas, en 1976, es un poeta que ha hecho de Maturín su casa desde fines de los años ochenta. Profesor de Lengua y Literatura egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, mediador de lectura, operador cultural del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, docente de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, su vida ha sido un constante ejercicio de acercar la palabra a los demás.
Pero en su poesía, Ramos revela también las grietas de quien ha aprendido a habitar el silencio.






