Ir al contenido principal

Un regalo - Dos cuentos inéditos de Asdrubal Navarro


El gallo y el cascabel

En nuestra imaginación podemos oír que se han juntado cualquiera de nuestros actores a hablar con otros, pero estos personajes entre si no son muy amistosos y de allí esta importante sociedad entre el gallo y el cascabel.

En una vieja ciudad de una historia un diminuto gallo muy afligido por lo pequeño de su estatura vivía cabizbajo y veía que no tenía sentido su pequeña vida un día que caminaba en busca de la muerte, se tropieza con un feo reptil de chata cabeza largo como un pedazo de palo viejo, lo miraba y sacaba una fea lengua, él se acercó más para detallarlo y en ese momento algo de aquel feo reptil se levantó y empezó a sonar una maraca de cantores, el gallo se admiraba por aquello que sacaba una lengua y tenía una maraca, aquel reptil miraba a aquel gallo y su valentía al acercarse, el reptil tratando de distraer a aquel inocente gallo le pregunta: 

—¿Sabes quién soy?

—No; contesta el gallo. 

—Soy la muerte, mira mis colmillos son agujas y dentro de ellas hay veneno. 

—Entonces a ti es quien ando buscando. 

El reptil lo mira y piensa: ahorita llama a los otros y entre todos me matan a picotazos, es hora de irme; y justo cuando quería emprender la huida el gallo le dice: 

—¿Porque te vas? Acaso no eres la muerte, ven has tu trabajo.

El reptil piensa: esto es una trampa cuando me devuelva llamará a los otros y será mi fin; el gallo queriendo morir le dice ven mátame, el reptil con voz entrecortada trata de mostrar su astucia con gestos de amistad. 

—Mira me han dicho que tienes unos bonitos cantos, porque no me muestras uno de esos; la complace con un son mañanero, el reptil sintiéndose menos preocupado piensa: entretendré a este loco y poco a poco me retiraré, mientras el diminuto gallo se envanecía, echa a sonar su maraca, otros lugareños que por allí estaban empiezan a concurrir donde aquella fiesta prometía mucho. Un viejo sapo acordeón también se integra a aquella orquesta y era tanta la emoción de aquellos animales que ese día lo decretaron día festivo y desde allí no había mejor cantor que el gallo y mejor maraquero profesional que el reptil y ha pasado a ser patrimonio de aquella ciudad, aquellas dos personalidades: el gallo y el cascabel.



La Vida y sus moralejas

Hacen muchos años atrás en una barriada del Estado Bolívar específicamente en cerca del paso de la chalana, ocurrió un hecho funesto, una masacre entre personas que habían compartido en cualquier celebración de su barrio, dos jóvenes del sector, tuvieron un mal entendido por algún Motivo. Uno llamado Luís y el otro Armando, la discusión toma calor y llegan a palabras ofensivas, luego de 7 agresiones, Luís era un muchacho de estudios, chicharachero, Armando, trabajador un «Don Juan» se van de las manos entre puños y patadas, es Luís quien saca a relucir un cuchillo con el cual causa múltiples heridas a Armando hasta dejarlo tendido en un charco de sangre, al mirar a aquel que inerte era socorrido por los vecinos se llena de miedo y emprende la huida mientras una turba de hambriados de sangre empiezan su persecución, Luís se resguarda en su casa donde se encuentra con su padre, quien al oír el bullicio y el nombre de él cuando decían: ¡Osvaldo! saca a tu hijo que lo vamos a matar; Osvaldo pregunta a su hijo y éste le narra lo ocurrido, aquel padre trata de mediar y le dice: Váyanse, yo prometo entregar a mi hijo a la justicia. Pero aquellos hambriados de sangre sólo querían ver a otro ser humano muerto, y repetían su amenaza contra Luís. Aquel padre no sabe más qué hacer y le dice a su hijo: Luís, tú eres mi hijo y sabes que no dejaré que te maten y yo sólo mirar, trataremos de escapar hijo, pero si no lo logramos por lo menos intentamos, ve toma un machete y yo tomaré otro, si tenemos que morir por lo menos no te dejaré solo, también moriré yo, vamos hijo. Y poniendo manos se enfrentaron a la muerte; fue poco el tiempo para aquellos dos seres, padre e hijo cayeron desmembrados por aquellos feroces carniceros hambrientos de sangre y faltos de entendimiento; controlar la ira no es fácil y ser juez también es difícil, póngase usted en los zapatos de ellos y diga ¿Que haría usted?